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CRUZ DEL HUMILLADERO

El Humilladero, situado en el paraje
conocido popularmente como el paradero, fue mandado
construir a mediados del siglo XVI por Juan Martínez
de Azcoitia, el cual dejó en su testamento,
fechado en 1558, la cantidad de 20 ducados para
el Humilladero y Crucifijo que se había hecho
en el lugar del paradero.
Junto a él estaba situado
uno de los tres portales que daban acceso a la villa,
el cual se demolió en 1845 por estar inserto
en unas fortificaciones insignificantes y presentar
graves riesgos, especialmente para los carreteros.
En este Humilladero se recibía
a los abades del monasterio desde 1592, ya que hasta
entonces la ceremonia se realizaba en una Cruz que
iba a Yerga, fuera del pueblo en el camino a Corella.
Cuando venia el nuevo abad, el
alcalde, regidores, vecinos del pueblo y comunidad
cisterciense salían con la cruz y los cirios
encendidos a la Cruz del Humilladero y allí
esperaban al prelado que llegaba en un coche. Cuando
llegaba se le daba la bienvenida y se organizaba
una procesión hacia la iglesia en la que
los monjes iban cantando salmos. De este cortejo
nos ha quedado una representación fidedigna
en un relieve del claustro bajo del monasterio.
En varias ocasiones los de Fitero
se negaron a ir a recibir al Señor de la
villa, originándose pequeños revuelos,
como el de 1716 con ocasión de la llegada
de don fray Ángel Ibáñez.
La fábrica monumental del
siglo XVI se ha conservado bastante bien hasta nuestros
días, habiéndose perdido la cubierta
primitiva, reemplazada por techumbre plana. La columna
pétrea que sostiene la Cruz es la primitiva
pero el Crucifijo fue sustituido por una cruz con
el Crucificado en el anverso, y la Virgen con el
Niño en el reverso, obra del escultor don
Fausto Palacios, ejecutada en 1947.
(Ricardo Fernández – Revista Municipal
“FITERO-81”)
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