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ELERAS EN FITERO

El nombre de elera es un navarrismo
con el que se designa al castellano nevera, el cual
significa: “sitio en que se guarda y conserva
la nieve”.
De la existencia de eleras en Fitero
quedan, hoy día, el edificio de la elera
de San Valentín, el camino de Fitero a Valverde
o camino de las eleras y el término de la
vega llamado "las eleras" y que está
situado en la vega del arroyo Añamaza, justo
en el límite con San Valentín o Tudején.
Las eleras se construían
para recoger la nieve abundante en invierno y guardarla
en ellas, en forma de hielo, para venderla en el
verano. El hielo se empleaba con propiedades curativas
además de usarlo para hacer helados y tomar
bebidas frías. El uso del hielo como terapia
tuvo su apogeo en el Renacimiento. En la base de
todas las teorías sobre el uso de la crioterapia
está la concepción filosófico-médica
procedente de la antigüedad, según la
cual el hombre compuesto de los cuatro elementos
(tierra, aire, agua y fuego = atrabilis, sangre,
flema, bilis), está regulado en su equilibrio
por las cuatro cualidades fundamentales, húmedo,
seco, cálido y frío. Las enfermedades,
según esta teoría, consisten en un
desequilibrio entre los humores y toda la terapéutica
de la medicina humoral consiste en volver a conseguir
el equilibrio.
La primera noticia sobre la existencia
de eleras en Fitero data de 1.614 año en
que se construyó la elera del Soto, de la
que sólo queda noticia documental.
En 1.619 algunos vecinos de Fitero
con licencia del Monasterio abrieron cerca del Castillo
de Tudején, en San Valentín; hasta
11 pozos para remojar el cáñamo, pero
la Villa intentó convertirlos en eleras.
El Monasterio se enteró y acudió a
la Real Corte del Reino de Navarra y consiguió
que los pozos se volviesen a usar para el cáñamo.
En 1.621 hicieron unas eleras y pozas en Tudején,
pero el Monasterio acudió de nuevo a la Corte
y en 1.624 consiguió que los vecinos que
abrieron las eleras, volviesen a cerrarlas. En 1.658
Juan Berrozpe, Diego Gómez Coronel, Sebastián
de Vergara y Lucas Lafuente abrieron cuatro eleras,
pero en 1.660 consiguió el Monasterio que
se cerrasen. Otro caso parecido sucedió también
en 1667.
La elera de San Valentín
es la única cuyo edificio, compuesto de un
pozo cilíndrico cubierto de una cúpula
(poligonal de 16 lados) superpuesta, se conserva
en la actualidad, aunque cada vez con menor profundidad,
ya que en su interior se echan los sillares del
poblado romano-medieval (Tudején) que existía
a su alrededor. La fecha de su construcción
no se conoce con certeza, aunque es posterior a
la elera del Soto, pero no mucho, ya que en 1.655
se había cerrado. Posteriormente se volvió
a abrir yen 1.835 al producirse la desamortización,
se dice de ella que estaba en uso y que conservaba
puerta y llave.
(Programa de Fiestas de 1982 - Serafin Olcoz Yanguas)
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