Territorio de gran tradición hortícola, con excelentes productos de nuestros campos que han dado lugar a una gastronomía única, de calidad incomparable, regada por nuestro delicioso aceite y acompañada de unos buenos caldos, fruto de las vides que nuestros labradores trabajan de generación en generación.
Las huertas conviven en perfecta armonía con el secano de vides, olivos y cereales. El recorrido por este paraje tan singular reserva al visitante una auténtica joya natural: el macizo de Roscas, cerca del cual afloran dos manantiales que proporcionan las aguas termales de Fitero, con excelentes cualidades terapéuticas.